En la Costa del Sol las estancias son largas. Una semana es lo habitual, dos no es raro, y en villas hay reservas de un mes entero. Eso plantea un problema que no existe en un piso urbano de tres noches: ¿qué pasa con las sábanas y las toallas al séptimo día? La respuesta es la limpieza intermedia, un servicio de 30 a 90 € que se hace con el huésped alojado y que en esta zona no es un extra, es parte de la operativa normal.
Es una visita a mitad de estancia para renovar lo que se agota y repasar lo que se ensucia, sin tocar las cosas del huésped. Cambio completo de ropa de cama y toallas, limpieza de baños y cocina, aspirado y fregado de zonas comunes, retirada de basura y reposición de consumibles.
Lo que no es: una limpieza completa. No se vacían armarios, no se ordenan las pertenencias del huésped, no se limpia dentro del frigorífico ni se tocan las mesillas ni las maletas. La regla es sencilla y hay que dejarla clara desde el principio: se limpia el alojamiento, no se recogen las cosas de quien lo ocupa.
| Alojamiento | Precio | Tiempo | Frente a turnover |
|---|---|---|---|
| Apartamento 1–2 dormitorios | 30–55 € | 1–1,5 h | ≈ 70 % |
| Apartamento 3 dormitorios | 45–70 € | 1,5–2 h | ≈ 70 % |
| Adosado con jardín | 55–85 € | 2–2,5 h | ≈ 65 % |
| Villa 4–5 dormitorios | 70–120 € | 2,5–3,5 h | ≈ 55 % |
| Villa 6 dormitorios o más | 110–170 € | 3,5–4,5 h | ≈ 50 % |
La proporción es la parte interesante: cuanto más grande es el alojamiento, más barata sale la intermedia en comparación con el turnover, porque el ahorro está en todo lo que no hay que hacer —cocina a fondo, armarios, revisión completa— y eso pesa más en una villa que en un estudio.
La pauta que funciona en la práctica es una intermedia cada siete días de estancia. En una reserva de una semana justa no hace falta; en una de diez a catorce días, una a mitad; en un mes, tres o cuatro repartidas.
En villas grandes con grupos numerosos conviene acortar a cada cinco días, sobre todo en verano: ocho o diez personas usando piscina y playa generan un volumen de toallas que no aguanta una semana, y la cocina de una casa donde se cocina a diario todos los días no se parece a la de un apartamento donde se cena fuera.
En invierno, con larga estancia de uno a tres meses, el ritmo habitual es una cada una o dos semanas. Es el formato dominante en la costa de noviembre a marzo.
Esta es la parte que más se descuida y la que más incidencias genera. El huésped tiene que saber que alguien va a entrar, cuándo y a hacer qué, desde el momento de la reserva y otra vez el día anterior.
Lo que funciona es anunciarlo en el anuncio y confirmarlo por mensaje, con una franja concreta de dos horas en lugar de una hora exacta, porque la agenda de esa mañana puede moverse. Y dejar claro que no hace falta que estén en casa, pero que pueden estar si lo prefieren.
Conviene también pedirles que dejen a la vista las toallas usadas y despejadas las superficies que quieran que se limpien. No es exigirles que ordenen: es evitar que el profesional tenga que decidir si mueve un ordenador portátil o un montón de ropa, que es exactamente donde surgen los malentendidos.
Y una regla de oro: nunca tocar objetos personales, documentos ni dinero, aunque estén estorbando. Se limpia alrededor y se avisa.
Algunos anfitriones la incluyen en el precio de la reserva larga y otros la cobran como extra. Incluirla tiene la ventaja de que el huésped percibe un servicio de más nivel y no discute; cobrarla aparte permite ajustar el precio por noche a la baja y hace visible el valor añadido.
Lo que no funciona es no preverla. Una reserva de dos semanas sin intermedia acaba con el huésped pidiendo toallas limpias por mensaje el octavo día, resuelto de mala manera y con la sensación de que el alojamiento no estaba preparado. Cuesta más en reseña de lo que cuesta el servicio.
Entre 30 y 55 € en un apartamento de uno o dos dormitorios, entre 70 y 120 € en una villa de cuatro o cinco, y entre 110 y 170 € en villas de seis dormitorios o más.
En que se hace con el huésped alojado y no incluye lo que requiere el alojamiento vacío: vaciado de armarios, limpieza del frigorífico por dentro, revisión completa o reorganización. Ronda entre el 50 y el 70 % del precio del turnover según el tamaño.
Una cada siete días de estancia como norma general, cada cinco en villas grandes con grupos numerosos en verano, y cada una o dos semanas en larga estancia de invierno.
No hace falta, aunque puede estar si lo prefiere. Lo importante es avisarle con antelación y darle una franja de dos horas en lugar de una hora exacta.
No. Se limpia el alojamiento, no se recogen las pertenencias. No se tocan objetos personales, documentos ni dinero: se limpia alrededor y se avisa si algo impide acceder a una superficie.
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